Un banquete para todos los pueblos
Año VIII, nº 79, Febrero 2010




Sumario

1
.- Escriben los lectores.
2.- Un banquete para todos los pueblos (Editorial).
3.- La voz del Papa – El verdadero teólogo.
4.- Comentario al Evangelio – Dios siempre debe ocupar el centro.
5.- La santidad del sacerdote a la luz de Santo Tomás de Aquino.
6.- Heraldos en el mundo.
7.- El tesoro de la oración - A María, Madre de Misericordia.
8.- Dios habla por medio de los hombres.
9.- Beato Esteban Bellesini - Bajo la égida del “Buen Consejo”.
10.- La palabra de los Pastores – La santidad forma parte de su proyecto de vida.
11.- Sucedió en la Iglesia y en el mundo.
12.- Historia para niños... La flor de la sinceridad.

13.- Los santos decada día.
14.- Un ejército para después de la muerte.




El teólogo no puede contentarse con poseer un conocimiento meramente académico, desligado de su vida. Para llegar a la verdad, es necesario que acepte su propia pequeñez y reconozca la grandeza de Dios.


Comentario al Evangelio
Miércoles de Ceniza






Mons. João S. Clá Dias, EP

En el ayuno, la oración o la práctica de cualquier buena obra no debemos poner jamás como finalidad el beneficio que podamos obtener con ello, sino la gloria de quien nos creó. Porque todo lo nuestro —a excepción de las imperfecciones, miserias y pecados— le pertenece a Dios.
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Mientras más semejanza con Cristo encuentren los fieles en los sacerdotes, tanto más fácilmente se dejarán guiar por ellos. Y su ministerio, por lo tanto, será más eficaz.


 


La Madre del Buen Consejo quiso mantener a su lado, en la vida y en la muerte, a aquel que fue ejemplo y estímulo para una verdadera devoción a Ella.



“Hijo mío, ve hasta el emperador y cuéntale lo que te ha pasado. Si se ríen de ti, no te
preocupes por ello, porque más vale decir la verdad que inventar una mentira para evitar que se burlen de uno”.

   


 

El mundo era indigno, dice
San Agustín, de recibir al Hijo
de Dios directamente de las manos
del Padre; se lo ha dado a María para
que el mundo lo recibiese por Ella.


(San Luís María Grignion de Montfort))