Un tesoro desconocido
Año VIII, nº 85, Agosto 2010




Sumario

1
.- Escriben los lectores.
2.- Inagotables tesoros a nuestro alcance (Editorial).
3.- La voz del Papa – Memorial del Sacrifico de Cristo y testimonio de la caridad.
4.- Comentario al Evangelio – ¿Antídoto para la vanagloria?
5.- Los sacramentales – Un tesoro desconocido.
6.- Heraldos en el mundo.
7.- El Río de la Grandeza.
8.- Actualidad del pensamiento de Santo Tomás de Aquino.
9.- San Pedro Julián Eymard – Apóstol de la Eucaristía.
10.- Sucedió en la Iglesia y en el mundo.

1
1.- Historia para niños... El pozo del milagro.

12.- Los santos de cada día.
13.- La hora del jaque mate.




La doctrina sobre la Eucaristía, misterio central en el que se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, hoy no se comprende suficientemente. Es necesario que se extienda el compromiso de anunciarla.


Comentario al Evangelio
Domingo XXII de Tiempo Ordinario






Mons. João S. Clá Dias, EP

En diversas ocasiones el Divino Maestro nos alerta contra el orgullo, cuyos efectos padecemos todos, infelizmente. ¿Cómo combatirlo con eficacia? ¿Y en qué consiste la verdadera humildad? Muchos, por error, la confunden con mediocridad.

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Nuestro día a día está inundado por una multitud de actos, muchas veces sencillos, que santifican las más variadas circunstancias de la vida. Nos alcanzan, por la acción de la Iglesia, abundantes beneficios espirituales e incluso materiales.



   


"Hay que hacerle salir de su retiro [a Jesús Eucaristía] para que se ponga de nuevo a la cabeza de la sociedad cristiana que ha de dirigir y salvar. Hay que construirle un palacio, un trono, rodearle de una corte de fieles servidores, de una familia de amigos, de un pueblo de adoradores". He aquí la gran misión de San Pedro Julián Eymard.




Consuelo tiró distraídamente de la cuerda
para sacar agua, pero el cubo volvió al fondo,
haciéndole perder el equilibrio...

   


 

Son tantos los motivos
que tenemos para amar a
esta nuestra amorosa
Reina, que si en toda
la tierra se alabase
a María, si en todas
las predicaciones sólo
se hablase de María,
y todos los hombres
dieran la vida por
María, todo esto sería
poco en comparación
a la gratitud que le
debemos por el amor
tan excesivamente
tierno que Ella
tiene para todos los
hombres, aunque sean
los más miserables
pecadores, si conservan
para con Ella algún
afecto y devoción.


(San Alfonso María de Ligorio,
"Las Glorias de María")